Existía una Edificación anterior
a la Iglesia
Parroquial actual, de la cual no quedan muchos vestigios, ya que parte de sus
materiales se utilizaron en esta que mantenemos.
Se trataba de una Iglesia del Románico Terciario, muy similar a las que se hacían en todo el territorio de los Puertos de Morella, que seguía las normas que dominicos y franciscanos iniciaron en sus templos de Barcelona en el primer tercio del siglo XIII, denominadas IGLESIAS DE RECONQUISTA.
La construcción de la estructura del Templo se comienza en el siglo XII debido al crecimiento socio-económico que experimenta Villafranca, siguiendo las corrientes constructivas y tomando como ejemplo las edificaciones desaparecidas que constituían el núcleo de la población : la Casa de la Villa, de factura gótica medieval, con ventanas geminadas y lobuladas y un interior al estilo de su época (siglo XIV) los edificios del Consell: la Sala de la Villa, las prisiones, la carnicería, el Horno, la Cofradía, el santo Hospital y el Estudio de Gramática de los cuales son exponentes el trazado y empedrado de la antigua plaza Mayor de la Villa que tenía forma de caracol con bajante de agua por debajo o la plaza mayor de la iglesia, conocida en los siglos XVIII y XIX por la plaza de Om, por crecer en su centro un magnifico ejemplar de la especie.
La iglesia románica debería tener reducidas dimensiones, planta rectangular sin crucero, de una sola nave, cubierta con tejado a dos aguas y con armadura de madera, sobre la que descansaría el tejado y todo recogido sobre grandes arcos trasversales apuntalados, capillas laterales entre los contrafuertes y patio a los pies. Flanqueado por una portada con arco de medio punto de grandes dovelas sobre sencillas impostas, conservando las distancias del románico aragonés y catalán, rematado por un porche y una torre campanario en un lado. Todo lo que le haría parecerse a otro tipo de construcciones religiosas rurales de la comarca y de la Tinença de Benifassá, elaboradas según la mentalidad casi trecentista, del estilo románico terciario.
La iglesia románica se construyo sobre la antigua casa de la villa que estaría situada bajo el coro de la actual parroquia, tal vez ocupara mayor extensión con la misma orientación al medio poniente es muy posible, que su puerta de acceso diera a la plaza Mayor, así la fachada principal de la iglesia actual coincidiría con el correspondiente muro de la Casa de la Villa anterior.
La construcción de la iglesia
parroquial
se comenzó con la
colocació
n
de la primera piedra el día 5 de Junio de 1567.
Se sustituyo la iglesia románica porque era de pequeñas dimensiones y la
grandiosidad del templo de cada pueblo era uno de los patrones por los que se
apreciaba el poder económico y social de un territorio, por eso colaboraron
todos en su construcción, que se finalizó el 15 de agosto de 1572, cuando se
acaba el tejado de la iglesia; como señal de que se acabó ese día en la clave de
arco del coro hay un cartelón con la inscripción: ACABOSÉ EN EL AÑO 1572.
(Cartelas
en el coro, señalan el final de la obra y la restauración del Padre Puig)
Otra de las posibles causas de su edificación será que en siglo XVI el espíritu de la Contrarreforma promueve una reactivación arquitectónica, y el pueblo de Villafranca comienza una iglesia de nueva planta utilizando una técnica de gótico tardío en las formas ojivales, en el arco poligonal y en la cubierta nervada con bóveda rebajada y un recubrimiento escultórico renacentista en sus portadas tanto exteriores como interiores.
El templo nuevo fue construido sobre el solar del anterior pero con mayores
dimensiones. En la parte más sobresaliente del pueblo, sobre terreno
rocoso, adosado a la antigua muralla. Junto con el campanar y la torre de
conjurar ofrecen un aspecto de fortaleza.
En un principio estuvo exento, hasta que a mediados del siglo XVIII se adosa con las casas del camino real y la calle del Collar, actualmente calle Cid y calle Mayor respectivamente.
La construcción la comienza el arquitecto Pere Masseres desde 1567 y la concluye Ramón Pertusa hasta su muerte en 1572. Pere Masseres vecino de Betxí, en Castellón, tuvo como aprendiz a Francisco Beti que realizó importantes trabajos en el Monasterio de San Miguel de los Reyes. Ambos participaron en las obras del Palacio de don Sancho de Cardona, Almirante de Aragón, con características renacentistas.
Más tarde es cuando inicia las obras del templo de Villafranca del Cid que termina Ramón Pertusa, que estuvo relacionado indirectamente también con las obras del Monasterio, ahora Biblioteca Valenciana, ya que su mujer se caso con el maestro Juan Barrera, que heredó las herramientas de oficio y los libros de trazas al contraer matrimonio con Magdalena Vaca, esposa de Ramón Pertusa., “cabe suponer que Ramón Pertusa, primer marido de Magdalena Vaca, dejase huella en Juan Barrera”
La iglesia tiene una planta longitudinal,
de una sola nave rectangular con cuatro tramos y capillas laterales y
presbiterio con ábside poligonal irregular y detrás capilla absidial, a los
lados del presbiterio se encuentran la sacristía mayor y la menor; en la parte
lateral la capilla de la comunión, de planta centralizada en forma de cruz
griega, de brazos simétricos (uno de ellos es un tramo de las capillas de la
nave longitudinal) y campanario exterior.
La iglesia se completa en dos tiempos: en un primer tiempo la nave central, las capillas, presbiterio, coro y sacristías, y en un segundo tiempo se llevan a cabo la capilla del Trasagrario (1667-1670) y la capilla de la Comunión (1725-1730).
Al principio se aprovecho el campanario románico hasta que a principios del siglo XX se levantó el actual.
La advocación de la Iglesia bajo Santa María y San Salvador ha ocupado parte importante hasta principios del siglo XVIII donde se ha generalizado la titularidad a Santa María Magdalena.