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Economía

economia1.jpgLos primeros pobladores del “Riu de les Truites” basaron su economía en la agricultura y la ganadería. La actividad agrícola era muy pobre debido a la rigidez del clima y a la pobreza del suelo del término municipal. Por este motivo, la cabaña de ganado ovino y caprino era la que servía de complemento para la gente de estas tierras, puesto que de ella se obtenía leche, carne y también lana, tejido a partir del cual aparecerá la primera industria artesanal textil, en el siglo XVI.

La lana que provenía de las ovejas era trabajada durante los rigurosos meses de invierno, ya que durante este tiempo no se podían ralizar actividades agrícolas en el campo. La lana se cardaba, se lavaba, se tejía de forma artesanal con los telares y esta tarea la realizaban las mujeres. Todo este trabajo producía unos ingresos que, junto con los de la agricultura y otros, formaban la base de subsitencia de las familias.

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Además de la función alimenticia y textil de la ganadería, los antiguos pobladores medievales, ya empezaron a dedicarse al trato ganadero, tanto de caballerías como de otros animales. Los tratantes son los que, poco a poco, trajeron telares y también el progreso a la localidad. Así, a finales del siglo XVII y principios del XVIII, el botánico Cabanilles comenta la cantidad de telares que hay en cada municipio, dejando constancia ya de la importancia económica de la artesanía textil en la zona.

Otra actividad económica importantísima fue la exportación de víboras para elaborar la “Tríaca Magna”, que servía de remedio de muchas enfermedades. Este brebaje estaba formado por diversos elementos, de entre los que la carne de víboras era el más importante. Otras industrias del momento descritas por Cabanilles eran las jaboneras, chocolateras, textiles y otras relacionadas con la madera.

Ya en el siglo XIX, la mayoría de la gente decide ser tratante para ganarse la vida, comprando caballos, asnos y mulos en importantes mercados como Santiago de Compostela u Oviedo y vendiéndolos en otros lugares como Valencia, Tarragona, Zaragoza, Soria, Palencia, Tolouse, etc. Con estas vendas, los trantes ganaron fama y debido a sus viajes traen nuevos telares y nuevas técnicas para la industria textil. De este modo, mediante el dinero que acumulan comienzan a montar la moderna industria: se encargan de ir a Viena a compra motores electrónicos a la empresa Siemens; y también crean una sociedad llamada la “Electra Villafranquina”, para construir una central eléctrica en el salto de 77 m. de altura, en el río Puertomingalvo, en tierras de Aragón, que proporcionara energía eléctrica a la incipiente industria local.Tratant de ramat

Cuando llega la Primera Guerra Mundial, los tratantes vilafranquinos compran por toda España ganado y con la fuerte demanda existente en Francia, que necesita más y más equinos para reemplazar las bajas del ejército en campaña, acumulan grandes cantidades de dinero. Venden ganado y tejidos; compran más maquinaria y crean nuevas naves, dando lugar así, a una nueva industria de calcetines, medias y otras confecciones.

En 1929 las industrias vilafranquinas no lo pasaron peor que el resto del mundo, ya que el “crac” de la bolsa de Nueva York hizo agujeros en la economía. Como consecuencia de la Guerra Civil (1.936 - 1.939), algunas de las industrias estuvieron cerca de la quiebra, pero otras se mantuvieron. Mientras en Cataluña se desmantelan, en Vilafranca continúan intactas; venden a quién quieren y cómo quieren.

Durante los años 40 y 50 se produce la época de oro de la industria textil de Vilafranca, ya que está creciendo una industria de más de 400 trabajadores.

Durante la segunda mitad de los años 50 y principios de los 60 se produce la clave en la industria vilafranquina, ya que la materia prima como la lana y el algodón se cambia por la fibra de nylon, hecho que implica la renovación de la maquinaria. El empresario que supo invertir y adaptarse consiguió crear una industria textil de primera fila a escala nacional; será esta industria el futuro de la economía del pueblo.

Actualmente, el soporte de la economía local sigue siendo la industria, especialmente la textil y la maderera. A su alrededor se han creado otras empresas más modestas, haciendo de Vilafranca un pueblo casi exclusivamente industrial, en un entorno poco habitual: la comarca Els Ports, en el interior de Castellón.

El representante máximo de esta industria textil es la empresa Marie Claire S.A. Se fundó en el año 1907 y hoy en día tiene una plantilla de 700 trabajadores, mayoritariamente de Vilafranca, pero también de otros pueblos vecinos como Benassal, Iglesuela, Ares, Castellfort o incluso lugares tan lejanos como Villarluengo, Fortanete o Aguaviva (Aragón). Sin duda alguna, es una de las primeras empresas textiles en España y ocupa un lugar preeminente en Europa. Otra industria textil es Hijos de Vicente Escuder S.L., que desde comienzos del siglo XIX, y de una manera artesanal, se ha dedicado a la fabricación de tejidos.

Hay también otra industria de gran importancia basada en una materia prima abundante en la comarca: la madera. Se trata de la serrería Hijos de Rafael Herrero S.L. Desde que se creó en 1904, en la localidad turolense de Fortanete, y se trasladó posteriormente en el año 1940 a Vilafranca, poco a poco, esta industria ha ido evolucionando, gracias a la energía eléctrica y la transformación de las sierras manuales en eléctricas, la aparición de los vehículos a motor y la reparación de las carrateras, fundamentales en el transporte de la madera. Esta industria juega un papel destacado en la economía del municipio, ya que es la más importante después de la textil. El aserradero actualmente tiene 30 obreros y es uno de los más grandes de la provincia en este sector.

En cuanto al sector primario, la agricultura y la ganadería han sufrido un retroceso muy importante en las últimas décadas, dada la prioridad del sector industrial. En la agricultura cabe señalar que la superficie cultivada (1.078 has.) no ha sufrido grandes variaciones, pero sí respecto a la gente que la cultivaba; ahora se trabaja con más rapidez y con menos personas, debido a las nuevas técnicas. Los cultivos de secano y la producción de cereales y de trigo han bajado, en favor de los cultivos como la avena, etc. Hay que añadir que, algunas personas, independientemente de su trabajo (no trabajan en el sector primario), cultivan pequeñas parcelas de terreno o crían alguna clase de animal para uso propio.

Aunque durante algún tiempo la ganadería tuvo su importancia, actualmente es poca la gente que se dedica. Hay que destacar los rebaños de ovejas que a lo largo del tiempo se han mantenido, las 3 o 4 granjas de conejos que se han creado últimamente y la granja de perdices existente. Respecto al ganado caballino, hay que decir que de las 663 cabezas que había en 1.950, un 5% era de caballos y el resto de machos, mulos, burras, etc., mientras que en la actualidad, de las 70 cabezas que hay, el 85% son caballos. Es evidente, pues, el retroceso del ganado para las tareas de la ganadería y la agricultura.

Finalmente, hay que destacar que el sector terciario, antiguamente, tuvo mucha importancia debido principalmente a la gran cantidad de tratantes que existieron en este pueblo. Actualmente, es el segundo sector por detrás del secundario y en el que trabaja más gente. En él se encuentran todos los servicios que ofrece una población moderna hoy en día, así como el sector de la construcción y el turístico, que ha experimentado un notable crecimiento en los últimos años.

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