La noche del 5 de enero Vilafranca recibió a los Reyes Magos de Oriente, que este año han venido acompañados de una bajada de las temperaturas, que hizo caer unos cuántos copos de nieve y llenó de hielo las calles. A causa de estas condiciones meteorológicas, no se hizo la cabalgata y el belén viviente se trasladó al parador. Aun así, la magia no se perdió y los reyes visitaron la residencia para mayores, la guardería, y, por la tarde, La Xalera les hizo una cálida bienvenida en el parador con música, luces y coreografías.
Por la mañana, los Reyes Magos repartieron regalos a los más mayores de la Residencia, y algunos residentes los deleitaron con villancicos. Después, fueron a la guardería a darles unos regalos a los más pequeños y cantaron y bailaron todos juntos. Por la tarde, Sus Majestades acudieron al parador muy bien recibidos. Abriendo el paso iban dos estrellas iluminadas, seguidas de unas coreografías con aros con luces y unas banderas. Seguido, había dos personas con zancos que iban echando caramelos desde las alturas. Para acabar, los pastorcillos, pastorcillas, Maria y José daban paso a los Reyes. Con este recibimiento, los reyes se sentaron en el escenario y desde ahí pudieron ver la representación del Belén viviente. Niños y niñas participaron como angelitos, pastorcillos y pastorcillas, Maria, José y el niño Jesús. El parador se llenó para disfrutar de esta representación.
Al acabar el belén, los Reyes repartieron regalos en el parador a los niños y niñas, y también cayó algún regalo a los no tan jóvenes. Antes de cenar, sus majestades hicieron una vuelta con los coches reales por el pueblo para despedirse de Vilafranca hasta el próximo año.










