La peña taurina de Vilafranca organizaba el fin de semana pasado su fiesta anual. Dos días llenos de actos que daban el pistoletazo de salida a la temporada taurina. Con la plaza de la Constitución como escenario, los vecinos y visitantes pudieron disfrutar de toros, vacas y fiesta.
El viernes por la noche arrancaba la jornada con la entrada del cajón y las emboladas infantiles. Una gran manera de hacer afición entre los más pequeños y también, quién sabe, de hacer cantera para el grupo de emboladores de Vilafranca. A continuación, era el turno de los profesionales, las cuadrillas de Mosqueruela- Linares, de la Alto Maestrazgo (Cantavieja), la contornà (Alt Millars) y el pilón (Culla) se enfrentaron a cuatro toros de la ganadería Hermanos Bellés. Una exhibición donde la ligera lluvia no paró a los emboladores y pudieron mostrar todas sus habilidades. Para cerrar el primer día, junto al recinto taurino se pudo bailar y hacer fiesta con la discomóvil DML.
Los actos continuaban el sábado por la mañana con un matinal taurina de la ganadería Hermanos Colomer. Después era el turno de los protagonistas del fin de semana, los toros ‘Malhablado’ y ‘Charro’ que fueron probados a mediodía. A continuación, los más de 130 socios pudieron disfrutar de una comida en el parador de fiestas.
Ya por la tarde, la ganadería Hermanos Cali ofrecía sus mejores vacas y a continuación los emboladores locales embolaron al toro ‘Malhablado’, probado por la mañana. Mientras en una parte del recinto se podía disfrutar de recortes o de la habilidad de la cuadrilla de Vilafranca, al lado el grupo ‘Al lío’ ofrecía a la gente un tardeo para amenizar el rato mientras los surtidores de cerveza no paraban y la gente cantaba o hablaba con los amigos.
Por la noche, la lluvia rompió los planes de la Peña Taurina que se vió obligada a suspender la embolada del toro ‘Charro’. Aun así, el día no acabó, puesto que el parador de fiestas acogía el debut musical del grupo «La próxima band» y la discomóvil Disconight.
Dos días llenos de acontecimientos que tuvieron una fuerte acogida entre la gente del pueblo y los visitantes. La lluvia no dejó cerrar el fin de semana de la mejor manera, pero ha sido un gran éxito que muestra la afición por los toros en la calle que hay en Vilafranca y en los alrededores.




